Insurrectas
Revoltosas
En la tierra como en el mar
No nos convertiremos en espuma ni desapareceremos de esta faz tan sencillamente como nos quieren hacer creer. Para volar hay que aprender a caer y para nadar hay que aprender a flotar.
¡Las mujeres, las niñas y los llamados «seres inferiores»!
Salir de casa o quedarse en ella; elegir cómo vestir; decidir qué espiritualidad cultivar, qué aficiones practicar, qué leer y qué comer; escoger qué camino tomar, adónde viajar, si tener descendencia o no tenerla, qué procesos liderar, en qué luchas participar y cuándo expresar o reservar nuestra opinión: todo forma parte del derecho fundamental a decidir sobre nuestros cuerpos.
Desde las entrañas: manifiesto ante la desesperanza
Si el poder dispone de ese hilo para unir los retazos, nosotras también podemos romperlo y crear otros tejidos. Son tiempos de rabia, tristeza e indignación, pero también de abrazar, soñar y conspirar.
Ser zurda en un pueblo godo
Ser zurda en un pueblo godo es habitar a contracorriente: desafiar una tradición que pretende disciplinar las ideas, los cuerpos y la participación de las mujeres. Frente al control religioso, político y estético, la resistencia nace en los territorios, en las campesinas, las lideresas y las mujeres que deciden no encajar en los moldes de la obediencia.
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