Bogotá anunció la adopción de la Guía de Valoración de la Percepción del Riesgo de Feminicidio en el contexto familiar, formalizada por MinJusticia mediante la Resolución 0362 del 5 de marzo de 2026. La herramienta busca unificar criterios entre comisarías de familia, Fiscalía y Medicina Legal para identificar señales de peligro como antecedentes de violencia, control, amenazas, percepción de riesgo de la mujer y cambios en la relación.

Suena bien. El problema es que en Colombia abundan los protocolos impecables en PDF y frágiles en la vida real. Bogotá reportó cero feminicidios en enero de 2026, pero en ese mismo mes registró cuatro asesinatos de mujeres y 10.609 atenciones por situaciones de violencia. A eso se suma otro dato brutal: entre enero y febrero de 2026 hubo 8.999 denuncias de violencia intrafamiliar en la ciudad, y el 70 % de las víctimas fueron mujeres. La guía puede ser útil, sí, pero solo si obliga a actuar antes de que una amenaza se vuelva crimen. Porque el riesgo no nace de la nada: casi siempre viene avisando, y demasiadas veces el Estado lo oye como “problema de pareja” hasta que ya es noticia judicial.