n las polvorientas calles de Idlib, donde las cicatrices de la guerra son visibles en cada esquina, las mujeres sirias libran una batalla silenciosa pero feroz contra una violencia que trasciende el estruendo de las balas. Su’ad al Kayyal, una joven de 29 años, es una de esas valientes. «Después de que estallara la guerra, mi esposo se unió a un grupo armado. Con el tiempo, se volvió adicto a las drogas y mi vida se convirtió en un infierno», relata con voz quebrada. Los golpes y los insultos se convirtieron en su rutina diaria, hasta que un día, un cuchillo en manos de su esposo marcó su cuerpo y su determinación de escapar.

La historia de Su’ad no está aislada. Según datos de Naciones Unidas, en 2022, aproximadamente 7,3 millones de personas en Siria requerían atención debido a la violencia de género.

El PaísLa guerra, con su estela de destrucción, ha exacerbado una cultura patriarcal que oprime y silencia a las mujeres. Noura al Faiz, asesora psicológica en Alepo, señala que muchas mujeres temen denunciar los abusos por el estigma social y la ausencia de leyes que las protejan. «La sociedad las culpa, las tacha de malas esposas. Sin apoyo institucional, se sienten atrapadas», explica.

Lina al Kamil, con apenas 17 años, fue obligada a casarse y pronto enfrentó la brutalidad de su esposo. «Mi padre me dijo que aguantara, que una divorciada no tiene lugar en nuestra sociedad», recuerda. Tras un aborto provocado por las palizas, Lina huyó a Turquía, buscando un refugio lejos de la violencia y la opresión.

El Índice Mundial de Paz y Seguridad de las Mujeres de 2023 posiciona a Siria en el puesto 171 de 177 países, reflejando la alarmante situación de las mujeres en el país.

El PaísLa violencia doméstica, los matrimonios forzados y los llamados «crímenes de honor» son prácticas que, lejos de disminuir, han encontrado terreno fértil en el caos del conflicto.

Sin embargo, en medio de la adversidad, surgen destellos de esperanza. Organizaciones como el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) trabajan incansablemente para brindar apoyo a los sobrevivientes. «Es crucial ofrecer espacios seguros donde las mujeres puedan expresar sus miedos y recibir ayuda», afirma un representante de la entidad.

Fondo de Población de las Naciones Unidas

La nueva administración siria enfrenta el desafío de reconstruir un país devastado, pero no puede ignorar la mitad de su población. Es imperativo implementar políticas que protejan a las mujeres, promuevan la igualdad de género y sancionen con firmeza cualquier acto de violencia. La participación activa de las mujeres en la toma de decisiones no es solo un derecho, sino una necesidad para garantizar una paz duradera.

La resiliencia de mujeres como Su’ad y Lina es un testimonio del espíritu indomable que persiste en Siria. Aunque sus voces han sido silenciadas durante mucho tiempo, ahora resuenan con fuerza, clamando por un cambio que reconozca su dignidad y valore su contribución en la reconstrucción de la nación.