Análisis Del Ensayo «La Gran Feminización» De Helen Andrews

Llegué a este ensayo por un reportaje en el que se mencionaba que, en EE. UU., comunidades de hombres están promoviendo quitarle derechos a las mujeres, como el derecho al voto y a la participación en política, generalizando además el desprecio por la cultura woke.

Me causó curiosidad el nombre «The Great Feminization», que al inicio me hizo pensar que las posturas y luchas feministas iban a ser respaldadas por la autora, Helen Andrews. Tal vez, en mi inocencia, creí que al ser mujer, ella iba a resaltar los logros alcanzados y a plantear una postura en contra de la minimización de esas luchas.

Sin embargo, a medida que iba leyendo, entendí el camino que tomó la autora. En primer lugar, presentó como histeria colectiva el hecho de que mujeres del profesorado de Harvard no estuvieran de acuerdo con una charla en la que el presidente de la universidad indicó que la escasa representación femenina en las ciencias exactas se debía a diferencias de aptitud entre hombres y mujeres. Esto generó rechazo, las inconformidades se hicieron públicas y provocaron que dicho presidente tuviera que disculparse en repetidas ocasiones por sus argumentos. Andrews, sin embargo, toma ese episodio como su ejemplo de arranque para calificar la «cultura de la cancelación» como algo netamente femenino, como algo que solo hacemos las mujeres para silenciar lo que no es de nuestro parecer.

Aunque la autora reconoce cómo a lo largo de la historia las mujeres hemos ido ocupando cargos y espacios —llegando incluso a alcanzar paridad o mayoría en sectores como el periodismo, el derecho y la medicina— también expresa, con total claridad, su preocupación ante la posibilidad de que esa presencia femenina creciente se traduzca en control sobre instituciones de gran importancia para la sociedad. Y va más lejos: presenta esto como un riesgo real para la civilización, respaldando la idea de que solo los hombres son los capacitados para sostener espacios como el sistema legal, la ciencia y la política.

Entre muchas otras cosas que menciona en su ensayo, el final es particularmente revelador, pues indica que, al tener hijos varones, ellos nunca van a alcanzar su máximo potencial si crecen en un mundo feminizado. Entonces entendí por qué esos hombres que quieren abolir los derechos alcanzados por las luchas feministas toman este ensayo como referencia.

Y es que, claro, un hombre con ese pensamiento no va a desaprovechar que sus posturas sean prácticamente respaldadas por una mujer que considera que el mundo legal, científico y político debe ser espacio exclusivo de los hombres. A veces los golpes más fuertes no vienen del lado contrario, sino de quien uno menos espera. Como al inicio lo mencioné, mi inocencia o ingenuidad no puede ser mayor que el sentido crítico y de comunidad, porque lo verdaderamente riesgoso no es que las mujeres tomen el control de la sociedad: lo riesgoso es que, como mujeres, terminemos cavando nuestra propia fosa y enterremos el feminismo, retrocediendo y permitiendo que la mentalidad oportunista, guerrerista y misógina vuelva a tener poder de decisión sobre cada una de nosotras en el mundo.

La invitación, como siempre, es a cuestionarnos, a preguntarnos a diario si nuestras actitudes, decisiones y acciones nos ayudan a consolidarnos en todos los espacios de la sociedad como un referente positivo, o si por el contrario estamos aportando para que el destino del mundo sea cada día más opresivo para hombres y mujeres por igual. Hagamos del mundo un lugar diferente.

Fuente: Andrews, H. (2025, octubre 16). The great feminization. Compact Magazine. https://www.compactmag.com/article/the-great-feminization/