El feminicidio de Yesika Paola Chávez, perpetrado por su expareja, un subintendente activo de la Policía Nacional, en Ciudad Bolívar, Bogotá, ha generado una profunda indignación y cuestionamientos sobre la eficacia de las instituciones en la protección de las mujeres.
Yesika, de 26 años, madre de un niño pequeño, fue asesinada en su lugar de trabajo, una peluquería, por Andrés Julián Mesa Ramírez, quien tenía antecedentes de violencia intrafamiliar. El hecho ocurrió el 22 de abril y quedó registrado en las cámaras de seguridad del establecimiento.
Este caso pone en evidencia la necesidad urgente de revisar y fortalecer los protocolos de prevención y atención a la violencia de género, especialmente cuando los agresores son miembros de las fuerzas del orden.
La comunidad y organizaciones feministas han exigido justicia y una respuesta contundente por parte de las autoridades para evitar que casos como el de Yesika se repitan.
Es imperativo que se implementen medidas efectivas para proteger a las mujeres y garantizar que los agresores enfrenten las consecuencias de sus actos, independientemente de su posición o afiliación institucional.