Hackear el amor

Escrito por Paola Rojas

 

Es una ventaja de época saber que ante cualquier síntoma que nos genera una pizca de ansiedad -incluyendo la ansiedad misma- en seguida podemos agarrar el celular y en cuestión de segundos obtener un acumulado de respuestas que nos convenzan y principalmente que nos convengan. Durante mi adolescencia confiaba en Yahoo respuestas como si fuera una esfinge, luego este lugar lo tomó Google y hoy, siendo casi una confidente, el puesto lo cubre la IA.

En estos tiempos en que se habla e idealiza- tanto sobre el amor propio, me resulta interesante ir al hueso del asunto: ¿Por qué es más fácil amar a otros, o porqué estamos acostumbradas a que sea así? Entonces abro el bloc de notas y empiezo en mi recorrido a escribir algunos apuntes sobre el amor en el sentido más general de la palabra. Y lo primero que recuerdo por haberlo vivido recientemente- es una sensación física que me hace pensar que “me salí de mi misma”, o “que no soy yo”, sino que hay algo más en mí que me está dominando. Estamos hablando del amor romántico.

¿Qué es lo que nos produce el amor en términos puramente físicos? Llego a dos puntos de conexión, uno inicial y uno final: el enamoramiento y la ruptura. Le pregunto a Google cuales son las sensaciones físicas que produce el amor y en un listado muy amplio entre blogs variados y páginas de salud y psicología, se aúnan en las siguientes respuestas: enamorarse produce efectos fisiológicos como la producción de dopamina, oxitocina o lo que en criollo decimos “mariposas en el estómago” y, en contrapartida las rupturas amorosas producen altos niveles de cortisol, adrenalina y noradrenalina. 

Ambas sensaciones tienen tiempos variados en que se desarrollan y pasan por distintas etapas, pero lo que es seguro es que nos modifican nuestro estado emocional y físico.

«Hackear el amor implica transformar las estructuras sociales y personales que nos llevan a idealizar el amor romántico, promoviendo una conexión más saludable con nosotros mismos y con los demás, donde el amor no duela y el amor propio sea la base de nuestras relaciones».

«Amar no signifique salirnos de nosotras mismas, ‘perder la cabeza'»

Sudoración excesiva, palpitaciones, pérdida del apetito, disminución de la atención son algunos de los síntomas, que según Chat Gpt puede producir el hecho de vivir un estado de enamoramiento, son parte de las respuestas que da nuestro cuerpo en una interacción de las emociones con la fisiología humana. Y del otro lado, o la contracara a esto en lo que se refiere al desamor, encontramos el insomnio, tensión muscular, fatiga o cansancio, cambios en los hábitos alimenticios, migrañas y el popular síndrome del corazón roto: un dolor en el pecho que está fundamentado en la medicina como miocardiopatía por estrés (Síndrome de Tako-Tsubo).

La igualdad y la libertad son algo difícil de lograr.» 

Les pregunto a mis amigas por whatsapp que piensan sobre el amor y es que, entre mujeres, los espacios de socialización de estos temas a lo largo de la historia han sido un lugar común, de hecho, se suele caracterizar despectivamente el romanticismo, el amor, el enamoramiento y hablar de hombres (aunque no sean los únicos destinatarios del amor, en general cuando entre mujeres se ha hablado del amor se refiere al amor heterosexual), como uno de los rasgos de la identidad y la “condición” de ser mujer. Hasta hace algún tiempo y aún todavía en muchos círculos se dice “esas son cosas de mujeres”. Por suerte y gracias a distintas pensadoras y luchas, esos espacios están cada vez más deconstruidos. También así, desde niñas las comparaciones entre pares nos han determinado la forma en que sentimos, nuestras formas de amar se han visto modeladas por lo que vemos y escuchamos, así crecimos y nos formamos, así creímos que es la forma en que se ama. Pero el punto al que quiero ir es, que entre mujeres está más habilitado el espacio para hablar de lo que sentimos y cómo nos sentimos con respecto a los vínculos interpersonales, no es un secreto que entre hombres hay más tabúes al respecto. Mostrar debilidad o tristeza por el desamor sigue siendo más aceptado entre mujeres que entre varones, también así las formas que cada uno tiene de afrontarlo.

Pero el amor tiene mucha prensa y por más de que el sentirse enamorada/desenamorada, sea una experiencia individual e intransferible, gran parte de las formas en que se dan estos procesos están directamente relacionadas a los modelos de amor que aprendimos y en los que fuimos socializadas. Este tema lo retoma Sonia

Santoro, periodista argentina, en una entrevista que realiza a la pensadora marroquí Eva Illouz, en el periódico Página 12, donde charlan sobre su libro “Porqué duele el amor”, (2013)

La autora del libro piensa justamente esto, que las formas del amor han sido aprendidas y reproducidas por la sociedad y el mercado, así mismo desliga el sufrimiento por amor de una responsabilidad puramente individual, como se ha hecho durante muchos años (a partir de Freud principalmente) con la psicología como marco de referencia. Su propuesta es, cambiar el marco de referencia desde el cual analizamos el amor: de lo individual a lo colectivo, de lo psicológico a lo sociológico. Así como el lema que ha sabido llevar en alto esta ola del feminismo: lo personal es político.

¿Qué quiere decir todo esto, relacionado con las afecciones físicas que sentimos cuando estamos enamoradas/desenamoradas?, que quizás haya, también, otras formas físicas de transitar estos estados. Si fuese posible generar cambios estructurales en las formas (sociales) de amar y percibir el amor/desamor, podría ser posible también sentirlo distinto, que nos pasen otras cosas en el cuerpo que nos permitan una autoregulación más sana de sobrellevar estos procesos y que así mismo esto nos evite idealizar de más ciertos vínculos y personas. Un mundo posible en el que amar no signifique salirnos de nosotras mismas, “perder la cabeza”, desear ser uno con el otro, sino, ser uno y otro, cada uno con sus deseos y sus límites y que esto a su vez nos permita tener una mayor conexión amorosa hacia nosotras mismas y que el amor propio sea la base para nuestro desenvolvimiento en el mundo, sin que eso signifique vivir en el egoísmo, sino todo lo contrario, que a partir de ese amor fundemos uno nuevo donde las individualidades sean respetadas y principalmente que amar no duela.

Para esto considero necesario hacer un “hackeo al sistema” –al propio y al colectivo- del amor romántico. Aunque para nuestro pesar no sea una empresa de fácil acceso, pues

como dice Illouz en la entrevista mencionada anteriormente, este concepto tiene

certidumbre, certezas de cuáles son los roles y las diferentes identidades en esta relación. La igualdad y la libertad son algo difícil de lograr”. Teniendo en cuenta, además, que el mercado y la publicidad, poderes que manejan y dominan la cultura, no cooperan. Sin

embargo, no nos queda más que aferrarnos a la esperanza de que otros mundos son posibles y que el bienestar afectivo pueda ser uno de los pilares de nuestra evolución.

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